U na mesa llena de herramientas.
Botes, cáñamo, cera, cabos sueltos...
El desorden es perfecto.
En el suelo un misterioso cacharro con agua oscura,
y unas bolas de pez.
Y... zapatos, muchos zapatos:
zapatos chatos, zapatos rotos,
topolinos, botos.
La medida ha de ser perfecta;
pie en el suelo, tope adelante y atrás,
y un trozo de oloroso cuero,
se convertirá en las botas de ir a la escuela.
¡ Queridas y calentitas botas !