Aquí tenemos un arte que ha nacido como consecuencia y parte necesaria de una vida, más que como resultado de una "vocación artística" a la que se subordinará desde el principio la vida misma.

Puri Sánchez, que nació en un pueblecito salmantino, Valdemiergue, en 1944, vivió desde los 12 a los 17 años en Alba de Tormes, y luego en Madrid. Con el paso del tiempo, un día empezó a sentir la necesidad de "buscar su tiempo perdido", de recuperar y expresar el mundo de su niñez en el pueblo, y para eso se puso a pintarlo de memoria, probando y eligiendo por sí misma sus recursos técnicos. El resultado no es precisamente lo que suele llamarse arte "naïf" – la elección consciente, acaso resabiado, de un estilo elemental- sino ya pintura que, por su voluntad de capturar por entero el recuerdo -, no tiene inconveniente en ensayar complicaciones y detallismos, animados siempre de gracia a fuerza de amor a lo recordado. En el mundillo del pueblo infantil, todo es precioso, y hasta lo más pequeño merece conservarse. Los medios pictóricos están usados, así, como "medios", sin formalismo ni estilizaciones.

El resultado, para mi gusto, es delicioso; un logro lírico que perdura a fuerza de transparencia y de humildad.

José María Valverde