Sus inicios son los de una pequeña aldea entregada por el rey Fernando II a la catedral de Salamanca.

Restos prehistóricos se han conservado hasta nuestros días.

Su imagen actual procede, principalmente, de la repoblación medieval, aunque haya restos  de otros periodos desde la época romana.

La riegan los ríos Duero, Agueda, Huebra, Yeltes, Camaces y Uces.