Salamanca se caracteriza por sus Catedrales, su Universidad,
su Plaza Mayor, etc., así como por su variada gastronomía.
En esta gastronomía destaca el jamón de Guijuelo (en Salamanca
se concentra el 60% de la producción nacional de jamón ibérico),
la lenteja de La Armuña, la carne de morucha, en cuya formación
no ha intervenido ningún otro grupo étnico, y el típico
hornazo. En vinos destacan los de la Sierra de Francia, así
como los caldos de Sotoserrano y los tintos y claretes de la comarca de
las Arribes del Duero. En repostería también hay una rica
variedad con los tirabuzones o cañas, el dulce de almendra, los
suspiros de monja, las castañas dulces, los obispos,
los repelaos y las yemas de Santa Teresa.